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Los peligros de acostar tarde a los niños y cómo solucionarlo.
Por Guru en Enero del 2018 en Buenos Hábitos

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Durante los últimos 50 años el ritmo de vida de los adultos cambio de manera notoria, y los más pequeños de la casa no están a salvo de estos cambios.

Los niños duermen cada vez menos y a menudo eso se nota durante el día cuando los percibimos cansados y con sueño. ¿Cuáles son las consecuencias en el organismo y en el aprendizaje?

La pediatra Patricia Franco, explica: “desde hace 20 años, notamos que la duración del sueño de los niños disminuyó entre 30 minutos y una hora como consecuencia de extender el tiempo al momento de irse a dormir. Los niños entran cada vez más pequeños a las escuelas y algunos se niegan a dormir la siesta, aun cuando este momento de descanso es necesario cuando tienen menos de seis años.

Es necesario insistir mucho en las maternidades y en los jardines de infantes para que la hora de la siesta sea respetada. Los padres también están cada vez más activos y muchos vuelven a su casa a la hora en que los niños ya deberían acostarse. El sentimiento de culpa se hace presente y esto los lleva a retrasar el horario de ir a dormir para compartir algo de tiempo con ellos.”

Los niños de esta manera acumulan un retraso en el sueño, pero más allá de las situaciones de cada familia, debemos atender al hecho de que los niños necesitan realmente sueño de calidad y de cantidad acordes a su edad. No debemos considerarlos como “pequeños adultos” que pueden adaptarse fácilmente a un ritmo de sueño cambiante o reducido.

¿Cuáles son las consecuencias de la falta de sueño en los niños?

Una ligera falta de sueño tiene repercusiones en el comportamiento y en el aprendizaje, algo que los maestros notan rápidamente. Los niños están de mal humor, tienen dificultades para concentrarse y no prestan atención en clase. Pero, si la falta de sueño se acumula de manera cotidiana, las consecuencias pueden ser mucho más graves. El desarrollo físico de los niños puede verse alterado, ya que la hormona del crecimiento se fabrica durante la noche.

También se observa una falta de sueño recurrente que sería la responsable del riesgo de obesidad. Esto puede deberse a una disminución de la producción de la hormona responsable de la sensación de saciedad, pero estos mecanismos aún están en etapa de estudio en todos los casos, un buen sueño es indispensable.

A pesar de que no parece posible, el cerebro trabaja mucho durante el período de sueño. Muchos circuitos cerebrales ligados al aprendizaje, la memoria y la adquisición del lenguaje se activan en este momento. Y es durante esta fase de descanso del cuerpo que el organismo se regenera y recupera la energía.

Es decir, la falta de horas de sueño se traduce en una baja de los resultados escolares pero también en cosas mucho más serias como las modificaciones a nivel del metabolismo. Un niño que no duerme lo suficiente corre el riesgo de un incremento de peso desproporcionado.

Entre los cinco y los seis años, los niños necesitan dormir entre 10 y 11 horas. Las potenciales consecuencias de un déficit pueden ser muy serias. Además de las nombradas tenemos que sumar la hipertensión arterial, los accidentes domésticos ligados a la somnolencia, el desgano y el mal humor.

Una curiosidad que destaca la psicóloga Estefanía Clerget, es que los niños que no duermen lo suficiente, son niños a los que les cuesta respetar los límites.





¿Cómo solucionarlo?

El estudio se concentró en los cambios que se produjeron estos últimos 20 años, llamativamente; es precisamente el período en que las nuevas tecnologías llegan a nuestras vidas para instalarse en ellas definitivamente. Estefanía Clerget, agrega: “se trata de un verdadero problema de salud pública. Las pantallas nos obligan a mantenernos despiertos y es necesario eliminarlas de las habitaciones”.

Según explica, los padres deben tomar más tiempo para ocuparse del sueño de los niños. Este momento de irse a dormir debe ser acompañado y bien sabemos que con los más chiquitos hay que invertir más tiempo. Podemos intentar quedarnos con ellos, leerles un cuento y comprometerse ambos padres (no siempre la madre). Asimismo, insiste en la importancia de la siesta aunque sea los fines de semana o durante las vacaciones.

Debemos entender que los niños no son adultos en miniatura. En nuestra sociedad actual, acostarse temprano es realmente una dificultad. Los padres vuelven tarde, cansados pero aun así tienen ganas de ver a sus hijos. Esto demora el momento de irse a la cama, pero debemos entender que alguien bebe acostar a los niños a una hora temprana.

Esto no debe ir en desmedro de que al llegar a casa, podemos acercarnos a la cama y darles un abrazo y un beso, ya que los niños también necesitan sentir la presencia de sus padres y en algunos casos retrasan la hora de ir a dormir hasta que ellos no llegan, por tener la necesidad de sentirse seguros con mamá y papá en casa. Recordemos que los niños nunca dirán que tienen sueño y siempre intentarán demorar este momento, de modo que son los padres quienes debemos poner los límites.

¿Tienes dudas con respecto a la cantidad de horas que duermen tus hijos? Veamos una tabla orientativa.

- De 0 a 2 meses: de 16 a 18 horas por día. Los recién nacidos rara vez duerman más de cinco horas corridas. Se despiertan cuando tienen hambre y duermen cuando se sienten saciados.

Hasta la edad de seis meses, la región del cerebro que controla la vigilia y el sueño aún no se ha desarrollado.

- De 2 meses a 6 meses: de 14 a 16 horas por día. Esto puede incluir las siestas.

- De 6 a 12 meses: de 13 a 15 horas por día. Entre los 6 y los 8 meses, los bebés pueden seguir más o menos el ritmo de sueño que el resto de la familia. Luego, a la edad de 9 meses aproximadamente, 7 de cada 10 debes duermen toda la noche. Habitualmente se despiertan seis horas después de haberse dormido, para comer. Luego, vuelven a dormirse.

- De 1 a 3 años: de 12 a 14 horas por día.

- De 3 a 5 años: de 11 horas a 13 horas por día.

- De 5 a 12 años: de 10 a 11 horas por día.

- De 12 a 18 años: de 8,5 horas a 9,5 horas por día.

¿Qué te pareció esta información? Bien sabemos que a los niños no les gusta muchas veces irse a dormir. No dejes de compartir los “trucos” que utilizas para cuando llega la hora de irse a la cama.




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