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La tía, la segunda mamá, la confidente y alcahueta de los sobrinos.

Sin lugar a dudas, convertirnos en padres es una experiencia única que crea lazos mágicos e indestructibles, pero cuando se trata de los segundos padres, los tíos; la relación tiene que ver con la complicidad y la ternura.

¡Qué alegría inmensa era saber que el fin de semana nos visitaba la tía o que nos íbamos a quedar a dormir unos días en su casa!

Los tíos representan a esas personas de la familia que nos ayudan a crecer y que participan de nuestra construcción emocional.

En muchos casos, los sobrinos representan a esos hijos que todavía la vida no le ha dado muchas personas y momentáneamente, ocupan ese lugar; por eso, no es de extrañar que los tíos se comporten como padres, pero sin la responsabilidad directa de la crianza, porque son los especialistas en compartir secretos y aventuras.

¿Qué lugar ocupan puntualmente las tías?

Una tía juega un rol muy importante en la vida y en la educación de los niños. A menudo, cumplen con el rol de segunda madre mezclada con buena amiga, que estará siempre allí cada vez que sus sobrinos la necesiten.

Las tías son como psicólogas, porque saben siempre detectar cuando sus sobrinos están tristes, aburridos o no se sienten bien. Ellas escuchan y ofrecen un hombro para llorar, un consejo o una palabra de aliento. A menudo, ofician de “intermediarios” entre padres e hijos cada vez que hay desencuentros y así, logran aportar armonía a algunas situaciones un poco tensas.

¿Acaso no están siempre las tías dispuestas a cuidar de ellos siempre que haga falta? Son el complemento ideal en la educación y en la incorporación de valores y principios que hacen los padres.

Si mamá o papá deben trabajar, si se ha presentado una situación de urgencia o si simplemente decidieron tomarse un fin de semana para disfrutar solos, allí están las tías para quedarse con los sobrinos y aprovechar para mimarlos y consentirlos todo lo que puedan. Al mismo tiempo, los papás y las mamás nos quedamos con la tranquilidad de que nuestros hijos están en buenas manos. ¡Los abuelos no son la única opción, también están las tías!

¿Quién sería mejor destinataria de confidencia? Cuando los sobrinos alcanzan mayor edad y ya son adolescentes, a veces sienten pudor de hablar algunas cosas que sus propios padres, y es ahí donde las tías entran en acción oficiando de confidentes y con la certeza de que darán siempre un buen consejo como todos los que provienen del amor.

Por otra parte, los “tirones de orejas” de parte de las tías siempre son más suaves que cuando vienen de parte de los padres. Tal vez deban llamar la atención por algo, pero siempre lo harán de manera amable y dulce.





¿Cómo no querer con toda el alma a esta parte de nuestra familia que es también una amiga y una protectora?

La diferencia generacional no impide que las tías demuestren capacidad para comprender a los sobrinos y ayudarlos a evolucionar de manera sana. Aplican su propia experiencia para poder guiarlos en sus dudas cotidianas. Incluso pueden compartir sus propios intereses con los de sus sobrinos, algo que los padres no siempre pueden hacer ya sea por falta de tiempo o porque la conexión no es la misma. No olvidemos que los padres debemos imponer reglas, educar y a veces sancionar; mientras que las tías se quedan con la parte divertida de la relación familiar.

¡Qué importante que es para nuestros hijos que nosotros mantengamos con nuestros hermanos y hermanas la mejor de las relaciones para que eso repercuta en un beneficio para ellos! Cuanta mejor conexión tengamos con nuestros hermanos, mejor será la que ellos establezcan con nuestros hijos, porque bien sabemos que en algún momento llegarán los primos y esos lazos se harán aún más grandes y más fuertes.

Las tías siempre tienen tiempo para ir a la plaza, para acompañarnos a andar en bicicleta, para llevarnos al cine, para llevarnos a una fiesta, para ir a comprar ropa o para colaborar en la organización de nuestra fiesta de cumpleaños.

Con el correr de los años la tía deja de ser la compañera de juegos, para ser la confidente y más tarde, para participar de los preparativos de nuestra boda. Siempre están ahí. Siempre apoyando. Siempre con una palabra de aliento y un consejo oportuno.

El dicho popular “a quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos”, puede estar instalado desde hace mucho tiempo, pero también sabemos que es sólo una manera graciosa de designar a unos y a otros. Como tíos, amamos a nuestros “diablitos” y haríamos cualquier cosa por ellos.

¿Qué recuerdos tienes de tus tías y tíos? ¿Qué relación tienes con tus sobrinos? ¡Cuenta tu experiencia y comparte!





Los consejos de saludable.guru son sólo para fines informativos y educativos. saludable.guru no es un sustituto de consejos médicos profesionales, de diagnósticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu médico ante cualquier duda que puedas tener sobre una condición médica.

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