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¿Cómo afectan las emociones a tu espalda?
Por Guru en Mayo del 2019 en Curiosidades

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“Todo el tiempo tengo dolores de espalda, pero con el estrés que me genera el trabajo, es normal”. ¿Te duele la espalda? ¡No te engañes! ¡Son las preocupaciones!

Somos muchos los que hemos experimentado esa conexión que existe entre la cabeza y la espalda. Aunque ya se ha vuelto algo corriente el malestar en distintas partes del cuerpo, las tensiones dorsales y otras lumbares tienen un origen emocional.

Hace mucho que sabemos que podemos asociar algunos trastornos o estados de ánimo con un dolor de espalda crónico. Sin embargo no existe conexión directa entre la cabeza y la espalda que permita dilucidar el origen de este mal, porque todo depende de cada persona y de cada situación.

Esta frase te podrá sonar extraña, pero aquí va: “nuestro cuerpo tiene memoria”. ¿Qué quiere decir esto? Que todo eso que hemos vivido como penas, duelos, rupturas, abandono, presiones familiares, sociales, económicas o morales, han dejado su huella en nuestro cuerpo.

Detrás de nuestras contracturas y entumecimientos, se esconde casi siempre un sufrimiento del pasado. Los músculos de nuestros ojos, de nuestras mandíbulas, de nuestro diafragma, de nuestras piernas y de nuestros pies, reaccionaron a todos los acontecimientos de nuestra vida, incluso esos que ya hemos olvidado.

A lo largo del tiempo, nuestras emociones han tomado el control de nuestro cuerpo a nivel físico, mental y energético. Es decir, las emociones son un fenómeno energético, una vibración o una onda que crea una unión ligada a nuestros órganos.

Nuestro organismo es el vehículo que transporta nuestro estado de ánimo, nuestro espíritu y nuestra alma, y allí radica la expresión de la somatización.

Muchas personas consideran la somatización como un fenómeno de desequilibrio mental, mientras que en realidad concierne a todo lo que vivimos: toda nuestra vivencia es somatizada y es a través de nuestro cuerpo que lo sentimos.

Frente a las emociones generadas por nuestro modo de vida, el sistema de defensa es casi siempre el mismo: los músculos se contraen y se entumecen para anestesiar las emociones y los sentimientos, ayudando a generar una protección necesaria y eficaz.

Sin embargo, a diferencia de los animales que tienen el mismo sistema de defensa, una vez que el peligro ha pasado, a los seres humanos no les es fácil relajar la tensión.

Conozcamos de qué manera afectan las emociones nuestra espalda, punto por punto y emoción por emoción.

1) Columna vertebral.

La columna vertebral simboliza el soporte flexible de la vida, el sostén, el apoyo y la protección. Alrededor de eso, todo se construye.

Es por eso que cuando nos duelen las vértebras, sufrimos porque nuestra capacidad para soportar se ve cuestionada.

No por nada utilizamos la expresión “dar la espalda”, cuando queremos dejar algo atrás o intentamos negarlo. No debemos engañarnos, podemos haberlo dejado atrás, pero siempre estará ahí.

También es el lugar en donde guardamos nuestros sueños, nuestros deseos y nuestros anhelos y es por eso que también sufrimos cuando hemos depositado las esperanzas y las ilusiones en algo y recibimos “una puñalada por la espalda”.

Tal vez sea por eso que adoptamos posturas que nos den seguridad y entonces nos paramos rectos para mostrarnos y sentirnos fuertes, aparentamos poder enfrentar todo y a todos o por el contrario, encorvamos la espalda cuando sentimos que debemos someternos o que somos víctimas.

2) Dolores cervicales.

Las siete vértebras cervicales se relacionan con la comunicación, sobre todo con la comunicación verbal y también con nuestro grado de apertura en relación a la vida.

El miedo a ser juzgado, criticado, herido o rechazado, nos llevará a no poder expresar nuestro desacuerdo, nuestras opiniones o nuestros límites.

Es ahí cuando aparecen las tensiones musculares que se instalan en la zona cervical.





3) Dolores dorsales.

Los dolores a mitad de la espalda, son signos de una relación difícil con la vida y las cuestiones existenciales.

Esta parte de la espalda, también corresponde al movimiento generado por la respiración y la exteriorización de la energía que circula dentro de nuestro cuerpo.

La culpa o una baja autoestima ligada al sentimiento de llevar sobre la espalda el peso de la vida, pueden provocar la sensación de tener que “cargar” con alguien o de tener que llevar solo la responsabilidad de hacerlo todo. Son signos de que ponemos a otros por encima de nosotros.

Corresponde a los órganos vitales como:

- El corazón, que regula las emociones.

- Los pulmones, que comandan los movimientos internos.

- El bazo, que incide sobre la reflexión.

- El hígado y la vesícula biliar que comanda los movimientos externos.

Actuar sobre las tensiones musculares permite eliminar el enojo y otros sentimientos derivados como la frustración, la culpa y la rabia. Esto te permitirá encontrar alivio en esta zona de la espalda.

4) Dolores lumbares.

Los riñones actúan sobre el instinto de supervivencia, que es la base de la energía vital. Esta región representa la seguridad y la confianza en la vida. Los dolores de esta región revelan inseguridades materiales (trabajo, dinero, bienes…) y necesidades afectivas no expresadas o satisfechas.

Este tipo de malestar a menudo aparece como consecuencia de un dolor emocional ligado a una pérdida (pérdida del empleo, jubilación, mudanza), una separación (divorcio, fin de una relación sentimental, partida de un hijo de la casa familiar…) O miedos subjetivos relacionados con el futuro.

El miedo a “soltar” genera más rigidez y contracturas, además de una mala respiración que no oxigena bien el cerebro, provocando confusión mental. Esto aumenta el sentimiento de impotencia, la dificultad para enfrentar los cambios y todo lo nuevo que se presente.

5) Dolor sacro.

Los dolores en el sacro o coxis muchas veces son generados por desviaciones en la columna vertebral (escoliosis).

Los síntomas que afectan el hueso sacro revelan un signo de estrés generado por angustias, miedos y una tendencia a la depresión.

En estos casos, las personas quieren hacer avances en sus vidas, pero se sienten aferradas al pasado y a cosas o personas que les son familiares y que le procuran un sentimiento artificial de estabilidad, de control y de protección.

Asimismo, los dolores en el coxis, están ligados a necesidades de base como la sexualidad, la alimentación, la protección, el abrigo, el amor… Que son los que brindan estabilidad emocional.

El sacro y el intestino, que están unidos, son centros de recepción de equilibrio y distribución de fuerzas mecánicas y energéticas.

En la antigua medicina china, el intestino es muy importante, porque se lo considera como la base de las emociones, ya que él recibe el conjunto de todo lo que ingresó en el organismo, y de una manera holística, es la energía que el cuerpo transforma y destruye.

¿Cómo podemos prevenir los dolores de espalda?

La respiración: permite “desatar” las tensiones y en especial tomar conciencia de su materialidad.

El diafragma es el principal músculo de la respiración. La ventilación pulmonar. Está unido a la pared abdominal, a las vértebras lumbares, a las últimas costillas, al esternón y al pericardio del corazón. Se apoya sobre tres pilares: la columna vertebral, las costillas y el esternón.

Cuando respiramos, los movimientos del diafragma movilizan la región cervical.

Aprender a reconocer y controlar las emociones:

Es muy importante decodificar los mensajes que nos envía el cuerpo, respetar sus necesidades, aceptar los acontecimientos vividos y hacer el duelo del pasado.

En especial, cultivar la energía del corazón, abrir los brazos a la vida y simplemente amarnos tanto a otros, como a nosotros mismos, porque el amor es lo que nos libera del miedo.

¿Ya tuviste dolores de espalda? ¿Crees que tienen que ver con cuestiones emocionales? ¡Cuenta tu experiencia y comparte!





Los consejos de Saludable.Guru son sólo para fines informativos y educativos. Saludable.Guru no es un sustituto de consejos médicos profesionales, de diagnósticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu médico ante cualquier duda que puedas tener sobre una condición médica.

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