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10 efectos negativos del cigarrillo que destruyen tu salud.
Por Guru en Octubre del 2017 en Buenos Hábitos

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Los efectos negativos del tabaco no sólo alcanzan al fumador, sino también a todo su entorno.

Sabemos que fumar es un hábito que no aporta ningún beneficio, sino todo lo contrario.

¿Sabías que cada cigarrillo se compone de más de 4000 sustancias tóxicas? Algunas de ellas son: nicotina, amoníaco, metanol, níquel, cianuro de hidrogeno, fenol, metano, alquitrán y benceno.

La dependencia que genera este mal hábito es enorme y eso se lo debemos a la nicotina, una droga presente en el tabaco que produce un efecto similar al de la heroína y la cocaína.

La nicotina genera cambios químicos y biológicos en el cerebro. Aunque no son tan graves como los que provoca la heroína o la cocaína, estos efectos llamados “psicoactivos”, crean una dependencia igual de intensa. Se trata de una droga de “arraigo”, es decir que hace que los fumadores la deseen, aún sin que les importen los efectos dañinos.

Vamos a ver qué dicen las investigaciones.

Por ejemplo, un estudio llevado a cabo en el año 1994, sólo el 50% de los fumadores que fueron víctimas de episodios cardiacos a quienes sus médicos les indicaron dejar de fumar, lograron hacerlo. Tangencialmente, el otro 50% decide seguir fumando a pesar de los riesgos que implica.

La dependencia a la nicotina es una dependencia física. Los síntomas de abstinencia son intensos y la mayor parte de los fumadores no logra dejar de fumar en el primer intento en función de estos síntomas.

El cuerpo humano se acostumbra a recibir nicotina y el efecto de la droga se atenúa con el tiempo. Es por esto que los fumadores habituales pueden inhalar cada vez mayor cantidad de humo y en consecuencia, toxinas sin padecer los efectos inmediatos como tos o náuseas.

La nicotina es extremadamente tóxica cuando se consume en grandes cantidades y la mayoría de las personas se sienten mal o aturdidas cuando fuman su primer cigarrillo. Estos efectos desaparecen rápidamente porque el organismo se acostumbra a la nicotina y en consecuencia, los fumadores fuman más y más.

El grado de dependencia varía, pero el 89% de los fumadores fuma un cigarrillo o dos por hora a lo largo de un día.

Un fumador con una fuerte dependencia fuma más de 25 cigarrillos al día y considera que el primero es el más importante y que lo fumará en cuanto se despierte.

Las mujeres son las que se encuentran en la franja de mayor riesgo y con altas posibilidades de contraer:

- Cáncer de cuello de útero.

- Problemas menstruales.

- Problemas de fertilidad.

- Abortos espontáneos.

Los riesgos de los hombres son:

- Disfunción eréctil (impotencia).

- Problemas de fertilidad.

- Cáncer de pulmón.

Muchas pruebas indican que el tabaquismo también puede estar ligado al cáncer de intestino y a la leucemia.

Además de otras enfermedades, el tabaquismo puede acelerar el envejecimiento de la piel y reducir el sentido del olfato y del gusto.

Conozcamos en profundidad los daños que ocasiona el cigarrillo y tomemos conciencia de la importancia de terminar con este mal hábito.

1) Respiración y tabaquismo: El fumador respira un humo cargado de sustancias tóxicas que atacan las células tapizando las paredes de los órganos del sistema respiratorio: nariz, boca, garganta, tráquea, bronquios y pulmones.

El alquitrán inhalado, se deposita en los bronquios y en los pulmones de los fumadores, provocando una disminución importante de la respiración.

El monóxido de carbono se fija a los glóbulos rojos e impide la correcta oxigenación del organismo, disminuyendo la resistencia al esfuerzo y a la energía. Las sustancias irritantes como la acetona generan inflamación de los bronquios y provocan tos.

Es por eso que los fumadores están expuestos a enfermedades e infecciones que tienen que ver con el aparato respiratorio.

- Otitis.

- Sinusitis.

- Anginas.

- Bronquitis y bronquitis crónica.

- Gripes.

- Neumonía.

- Enfisema pulmonar.

- Rinitis alérgica.

- Cáncer de labios, garganta, cuerdas vocales, tráquea, bronquios y pulmones. (Este riesgo aumenta en función de la cantidad de cigarrillos que se fuma a diario y la cantidad de años como fumador).

2) Piel y tabaquismo: Fumar acelera el envejecimiento de la piel y los primeros indicadores los dan las arrugas marcadas, la pérdida de elasticidad de la piel y el tono opaco. La nicotina genera una disminución de la cantidad de estrógenos, lo que favorece el envejecimiento cutáneo prematuro en las mujeres. Con la edad, el envejecimiento de la piel en fumadores se acelera en relación a la edad real.

Principales características de la piel de los fumadores:

- Arrugas profundas en las mejillas.

- Arrugas perpendiculares a los labios y en los extremos de los ojos (patas de gallo).

- Rostro demacrado y pómulos salientes.

- Aspecto atrofiado, grisáceo y seco de la piel.

El cigarrillo disminuye la cantidad de agua en la piel lo que explicaría la sequedad en los fumadores. El tabaquismo también afecta el cabello provocando la caída y el encanecimiento precoz. El riesgo de acné aumenta en función de la cantidad de cigarrillos que se fuma al día, así como el oscurecimiento de la piel de los dedos, las uñas y los dientes.

Asimismo, el cigarrillo ralentiza los procesos de cicatrización y fumar al sol aumenta el riesgo de cáncer de piel.





3) Ojos y tabaquismo: Los efectos nefastos en los ojos forman parte de las consecuencias desconocidas del tabaquismo. Sin embargo, los ojos están directamente expuestos a los productos tóxicos que contiene el humo, ya sea en fumadores activos o pasivos.

En efecto, tan sólo unos minutos de exposición al humo son suficientes para provocar irritaciones y generar consecuencias en la vista.

Por otra parte, los productos tóxicos del tabaco son extremadamente volátiles y quedan en los ambientes durante varias horas, incluso días.

Entre la población de fumadores, una gran proporción se ve afectada por problemas oftalmológicos, trastornos en la vista y cataratas.

4) Peso y tabaquismo: La nicotina que contiene el cigarrillo disminuye el apetito, aumenta el consumo de energía y ralentiza el almacenamiento de grasas. Pero cuidado, no se debe considerar la nicotina como un producto para adelgazar. En efecto, el humo del cigarrillo es responsable de los trastornos del gusto que originan malos hábitos alimentarios.

El tabaco modifica al mismo tiempo el equilibrio hormonal, lo que provoca un reparto desigual de las grasas corporales que se concentran principalmente a nivel del abdomen. Además, fumar genera muy a menudo un estilo de vida sedentario, mientras que la actividad física regular tonifica los músculos y afina la silueta.

Es habitual que se suba un poco de peso cuando se deja de fumar, pero esto no es sistemático. En promedio, un tercio de los fumadores deja de fumar sin aumentar de peso. La mayoría entre ellos aumenta entre 2 y 4 kilos.

Durante el primer mes después de haber dejado de fumar, es frecuente notar un incremento del apetito, pero este fenómeno es transitorio. El aporte de nicotina suprime la sensación de su falta y permite evitar el picoteo que compensa el deseo de fumar.

Te dejamos algunos consejos para controlar la ansiedad y mantener la línea después de haber dejado de fumar.

- Bebe agua de manera regular. Evita el café y el alcohol.

- Practicar deportes o algún tipo de actividad física.

- Empieza el día con un desayuno completo que incluya pan, cereales, una fruta, yogur y una bebida.

- Prioriza el consumo de carnes magras como pechuga de pollo, conejo, jamón blanco, bistec, pescados un té, todo eso acompañado de una buena cantidad de verduras cocidas o crudas.

- Consume en cada comida algún tipo de fécula como las que contienen las papas, las pastas, el arroz o el pan.

- Mantén una alimentación variada limitando los alimentos grasos como fiambres o quesos, dulces como el chocolate o los productos de pastelería y todo tipo de salsas picantes o demasiado condimentadas.

5) Fertilidad y tabaquismo: Los productos químicos que contiene el humo del cigarrillo tienen consecuencias nefastas en la fertilidad pero también en la vida sexual y afectiva. Esto afecta tanto a hombres como a mujeres.

Veamos que implica en cada uno.

En los hombres: El cigarrillo es directamente responsable de los trastornos de erección y multiplica por 27 el riesgo de impotencia incluso en los jóvenes. Las sustancias químicas que contiene el humo del cigarrillo disminuyen la presión arterial, lo que dificulta la circulación en los cuerpos cavernosos del pene provocando la impotencia. El riesgo se aumenta en tanto el consumo diario se incremente, pero aun siendo “pequeños fumadores”, los hombres pueden verse afectados porque la nicotina y el monóxido de carbono afectan las capacidades eréctiles por más que el consumo sea moderado.

El humo del cigarrillo ralentiza la secreción de testosterona provocando una baja de la libido. Los espermatozoides son menos numerosos y menos móviles, afectando la fertilidad. El tabaco altera igualmente el ADN de los espermatozoides aumentando los riesgos de complicaciones durante el embarazo y de anomalías congénitas.

En las mujeres: El tabaquismo provoca modificaciones hormonales y reduce la fecundidad en un tercio aproximadamente. En promedio, a las mujeres fumadoras les lleva dos veces más de tiempo poder concebir, en relación a las no fumadoras.

Al consumo de tabaco se le agrega el de la píldora anticonceptiva y esto incrementa de manera importante el riesgo cardiovascular y un posible accidente cerebrovascular.

Es decir, esto favorece la formación de coágulos, deteriora las paredes de los vasos y los contrae. Los ciclos hormonales de las mujeres a menudo se ven alterados a causa del cigarrillo; pudiendo ser más irregulares y más dolorosos.

6) Menopausia y tabaquismo: En mujeres fumadoras, la menopausia llega más temprano. En efecto, el tabaco tiene una acción anti estrógeno que adelanta la edad de la menopausia aproximadamente en dos años. Además de desarrollar una menopausia precoz, las fumadoras tienen huesos más frágiles y son más proclives a problemas de descalcificación como la osteoporosis. Con la edad, el tabaco aumenta los riesgos de fracturas, especialmente en la zona del cuello del fémur.

Además, el tabaquismo trastorna el equilibrio hormonal de las mujeres lo que conlleva a una nueva distribución de las grasas corporales a nivel abdominal, un fenómeno que tiene tendencia a acentuarse durante la menopausia.

7) Digestión y tabaquismo: Luego de haber dejado de fumar, el sistema digestivo retoma su funcionamiento normal en uno o dos meses aproximadamente. La nicotina acelera el tránsito intestinal, conduciendo al organismo a desarrollar automatismos ligados al cigarrillo.

Después de haber dejado el tabaco, el tránsito intestinal también retoma su ritmo normal algo que puede generar en un primer momento trastornos como ardores estomacales, reflujo gástrico o constipación. Estas reacciones, si bien son desagradables, son completamente normales y dan testimonio de la vuelta a la normalidad del sistema digestivo. Poco a poco van cediendo y no duran en general más que algunas semanas.

Algunos consejos para controlar estos síntomas:

- Beba suficiente agua. Como mínimo 1 litro y medio al día.

- Priorice los alimentos ricos en fibras como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.

- Por la mañana, consuma alimentos que actúen como laxante suave como ciruelas secas, que previamente habrá hidratado en agua durante toda la noche. Esto evitará las constipaciones. - No utilice laxantes en caso de constipación severa.

8) Sueño y tabaquismo: Lejos de favorecer el sueño y el buen descanso, el cigarrillo mantiene al cuerpo en un estado permanente de espera y de ansiedad que sólo se calma con otro cigarrillo. Esto crea tensiones que perturban el sueño y el descanso. Además, a pesar de que parecemos sentir un cierto alivio luego de un cigarrillo, la nicotina en realidad es una sustancia excitante que acelera el ritmo cardíaco y aumenta la tensión arterial. Conclusión, nada positivo para el buen dormir.

Cuando dejamos de fumar, los trastornos del sueño forman parte de los signos de la abstinencia y pueden manifestarse de diferentes formas. Insomnio, despertarse en mitad de la noche, sueños poco habituales que pueden ser violentos, eróticos, hiperrealistas; todo esto forma parte de un proceso. Al estar privados de la dosis de nicotina el cerebro entra en ebullición.

Algunos consejos para dormir bien:

- Tome en cuenta la hora de dormir en cuanto el cuerpo se lo pida. Picor en los ojos, bostezos a repetición; indican que es el momento de ir a acostarse. ¡No lo dilate!

- Levántese y acuéstese a horarios regulares.

- Disminuya sus actividades al menos una hora antes de irse a dormir.

- Baje la temperatura de la habitación y mantenga un ambiente calmo y silencioso.

- Duerma con los pies calientes, si es necesario colóquese medias.

- Tome por las noches una cena ligera evitando el alcohol, los alimentos grasos y otros estimulantes como el café o el té.

9) Problemas dentales y tabaquismo: Los productos químicos que contiene el cigarrillo son nefastos para nuestra salud bucodental. Generan una modificación de la saliva que favorece la aparición de caries y altera el esmalte de los dientes.

Otras consecuencias son; dientes amarillos o cubiertos de manchas negras, inflamación de las encías (gingivitis), que además de ser dolorosas y muy molestas, pueden provocar la caída de los dientes aún en personas jóvenes.

Más allá de las consecuencias ligadas a la modificación del ecosistema bucal, la cicatrización lenta en la boca de los fumadores conlleva a complicaciones en caso de implantes o extracciones dentales.

10) Aliento y tabaquismo: El mal aliento es otro problema recurrente en muchos fumadores. Y bien sabemos que el aliento del fumador es muy fácil de reconocer. Aun cuando es muy fuerte, el fumador no lo nota y sufre las consecuencias sin saberlo. El consumo combinado de tabaco, café o alcohol acentúa el mal aliento.

Además del olor a tabaco, fumar influye en la fisiología de la cavidad bucal. Esto provoca la alteración de la saliva y una inflamación de las encías que favorece el mal aliento así como otros problemas como caries o sensación de boca seca.

Tabaquismo y embarazo, un capítulo aparte.

Ser mamá es uno de los acontecimientos más hermosos en la vida de una mujer y entender cuáles son los riesgos que genera fumar durante el embarazo es indispensable para la salud del bebé.

El tabaquismo provoca modificaciones hormonales y disminuye la fecundidad. Al dejar de fumar, aumentan en un 50% las chances de un embarazo deseado.

Conozcamos la importancia de los riesgos asociados al tabaquismo maternal:

- El riesgo de embarazo extrauterino y de parto prematuro se eleva, mientras que el porcentaje de abortos espontáneos se multiplica por dos.

- Fumar embarazada afecta el crecimiento del feto y se constata una reducción aproximada de 200 g en el peso de nacimiento en los niños de madres fumadoras.

- El tabaquismo durante el embarazo ocasiona una mala oxigenación del feto, lo que aumenta el riesgo de problemas respiratorios luego del nacimiento y el riesgo de muerte súbita en recién nacidos aumenta.

- Luego del nacimiento, dejar de fumar protege al bebé del tabaquismo maternal o familiar que incrementa el riesgo de bronquitis, asma u otitis. Dejar de fumar evitará también perturbar el amamantamiento porque la nicotina pasa no solamente por la leche materna, sino que también disminuye la producción.

- La mejor solución es dejar de fumar antes de quedar embarazada pero si esto no puede concretarse, es importante saber que dejar de fumar es beneficioso en cualquier momento del embarazo.

¿Cuántas personas conoces que arriesgan su salud y la de sus familias con este mal hábito?

Ayúdalos a hacer un cambio importante en sus vidas compartiendo esta información.




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