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La depresión y la ansiedad son sinónimos de lucha pero no de debilidad.
Por Guru en Noviembre del 2017 en Espiritualidad

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El corazón late a toda velocidad, nos invade un calor intenso en todo el cuerpo, sentimos una sensación de ahogo… Una persona víctima de una crisis de pánico se sumerge en sensaciones intensas a incontrolables.

Las crisis de pánico se caracterizan por su violencia. Llegan por sorpresa y son muy intensas. Un ataque de pánico o una crisis de ansiedad se manifiestan generalmente por una actividad cardiorrespiratoria muy rápida y muy intensa así como otros síntomas neurosensoriales como el vértigo y los escalofríos. Por lo general, duran unos pocos minutos pero algunos se pueden extender hasta por media hora.

¿Ya te ha sucedido? Lo más probable es que hayas escuchado frases como “tranquilízate, tienes que relajarte”, “no te pongas nerviosa, es peor”, “no exageres, no es para tanto”. Como si la persona víctima de la crisis de pánico pudiera controlar precisamente “el pánico” que generan los síntomas de una crisis de ansiedad o peor aún, como si quisiera atravesar esta situación tan angustiante.

La psicóloga Dominique Servant explica: “se trata de una crisis violenta durante la cual el cuerpo se pone en alerta máxima sin razón aparente. El corazón comienza a latir más rápido, las extremidades tiemblan y las personas pasan por un malestar intenso y generalizado. Realmente se experimenta un sentimiento de pérdida de control.”

Durante esta crisis, las personas generalmente se aterran y tienen miedo de morir. Realmente piensan que van a tener un infarto y en algunos casos, es común pensar que están enloqueciendo. Cuando la crisis pasa, la persona experimenta un alivio pero también una fatiga intensa.

Tranquilidad… no hay registro en la historia de que alguien haya muerto de una crisis de pánico.

Para las personas que sufren de pánico o de crisis de ansiedad, la vida de todos los días puede volverse muy difícil de vivir. Más de lo que cualquiera puede imaginar. A diario se ven enfrentadas a un miedo paralizante provocado por acontecimientos bien precisos, por la idea de que otra crisis de pánico va a llegar junto con los síntomas físicos persistentes y lo peor de todo, es que tienen la impresión de que nadie puede entender lo que les pasa.





Sabemos que las crisis de ansiedad pueden ser aterradoras y que sólo se pueden comprender si hemos alguna vez pasado por esta situación tan angustiante, pero trataremos de explicar lo que pasa durante estas crisis de angustia no solamente a nivel físico sino a nivel orgánico para que de esta manera puedas empezar a tener menos miedo.

Muchas personas creen que quienes se ven afectados por crisis de ansiedad o ataques de pánico, son personas débiles incapaces de enfrentarse a una situación compleja. ¡Error!

Es precisamente lo contrario. Las personas fuertes y decididas luchan con todas sus fuerzas contra la adversidad y las crisis surgen como consecuencia del agotamiento emocional después de haber enfrentado tanto.

Cuando una situación nos produjo miedo o nos vemos sometidos a un episodio de estrés intenso, el sistema de defensa se activa. Es el sistema de defensa que llamamos de “combate o huida”. Es el mismo mecanismo de defensa que interviene cuando por ejemplo, tropezamos y automáticamente y sin pensarlo de manera instintiva, colocamos nuestras manos a modo de protección para evitar caer.

Por medio de ciertos procesos químicos, nuestro cuerpo activa al máximo toda la energía que tenemos a disposición para combatir o huir en un tiempo mínimo.

Ya sea para combatir el peligro o para huir del peligro, nuestro cuerpo necesita de toda la energía de la que dispone en poco tiempo y es por eso que cuando se desencadena una crisis de ansiedad con un peligro imaginario todos estos mecanismos se activan en el instante y al mismo tiempo.

El cuerpo segrega hormonas que van a permitir precisamente eso; la capacidad de combatir la amenaza o de huir de ella. Son las famosas adrenalina y cortisona, segregadas por las glándulas suprarrenales, unas pequeñas glándulas situadas justo debajo de los riñones.

Síntomas de los ataques de pánico.

Las sensaciones que experimenta una persona afectada con crisis de ansiedad son muy desagradables. Veamos todo lo que sucede en nuestro cuerpo cuando llega este momento aterrador.

- La respiración se acelera, para tener más oxígeno a disposición.

- El corazón late más rápido, para bombear más oxígeno y enviarlo nuestras células.

- Aumenta la transpiración y aparece el sudor. Al igual que en la actividad física, esto sirve para eliminar toxinas.

- Como consecuencia de la respiración que se acelera, nuestro cerebro recibe menos sangre. Esta disminución es pequeña y no reviste peligro, pero la explicación de por qué aparecen ciertos síntomas como vértigo, visión borrosa, confusión, sensación de ahogo y calor.

- Dolores en el pecho también provocados por una mala respiración demasiado torácica.

- Boca seca, debido a la ralentización de la salivación.

- Hormigueros, provocados por el exceso de energía causado por la adrenalina.

- Picor en las manos y los pies, debido a que la sangre se dirige a los lugares prioritarios que instintivamente se preparan para combatir o huir (músculos de las piernas y los brazos).

- La aceleración del sistema nervioso también provoca dilatación de las pupilas lo que nos hace “ver las estrellas”.


- Temblores, provocados por el exceso de energía. Esto estaría bien si tuviéramos que correr a toda velocidad para huir, pero cuando la amenaza no es real, como suele suceder en la mayoría de los casos de angustias, entonces esa energía debe salir de otra manera y es allí cuando surgen los temblores, los espasmos musculares y también los hormigueros y los picores en todo el cuerpo.

- Al prepararse el cuerpo para combatir o huir, se crispa, se tensa por completo algo que va a provocar dolores musculares, de espalda, de hombros y nuca. Estas tensiones provocan también migrañas. Al estar el cuerpo completamente bloqueado, la energía no circula.

- La digestión se ralentiza considerablemente ya que consume energía que el cuerpo necesita para “huir del peligro”. Esto puede provocar nauseas, problemas digestivos y problemas con el tránsito intestinal al igual que diarreas o constipación.

Es por eso que la sensación de hambre se bloquea, porque inconscientemente sabemos que vamos a tener problemas para digerir la comida.

El “cálmate”, es insoportable.

Lo peor que le podemos decir a una persona con crisis de ansiedad es que se calme. En realidad, esto puede incluso empeorar la situación. Según el Doctor Todd Farchione de la Universidad de Boston, un estudio demostró que intentar calmar a una persona en plena crisis de ansiedad puede incluso aumentar la reacción emocional original en ese momento. Como consecuencia, al tratar de no sentir miedo, la persona afectada puede sufrir una reacción aún más intensa que la inicial.

Antes que animar a una persona afectada de una crisis de pánico a calmarse, el Doctor Farchione sugiere apoyar a la persona demostrando que comprendemos por lo que está atravesando.

Decirle a alguien “cálmate”, es la peor de las ideas; sobre todo porque no soluciona nada ya que si pudieran calmarse, lo harían. Es una visión simplista de las emociones.

Una mejor estrategia sería preguntarle qué es lo que la hace reaccionar así. Pensar en la situación y analizar qué es lo que la desencadena es una forma de enfrentarla con más eficacia.

¿Qué hacer?

De la misma manera que cuando nos duele una muela y sabemos que no podemos permanecer así mucho tiempo vamos al odontólogo, los ataques de ansiedad, las crisis de pánico o la depresión también deben tratarse con un especialista: el psicólogo.

El origen de las crisis de ansiedad no siempre es visible y desentrañar el porqué de estas manifestaciones es algo que debemos dejar en manos de un profesional. No lo dudes, esto es algo que puedes estar necesitando.

Pero al mismo tiempo, puedes recurrir a otras alternativas para reducir los factores de estrés.

- Respira profundo.

- Duerme la cantidad de horas necesarias.

- Aliméntate de manera sana y equilibrada.

- Desintoxica tu cuerpo por medio del ayuno o la mono dieta.

- Realizar actividad física, toma aire y sol.

- Evita los excitantes como el café, el té, el alcohol, el cigarrillo o los productos químicos.

- Entrena tu mente en un sentido positivo para no tener necesidad de desencadenar sistemas de defensa de manera frecuente.

- Ubícate en el presente. A menudo los episodios de ansiedad tienen un origen en el pasado.

- Aprende a expresar tus emociones y a controlarlas.

- Sonríe, ama, déjate llevar y medita.

¿Y si no todo fuera negativo?

Sufrir un ataque de pánico puede ser perturbadores y acarrear un sinfín de inconvenientes pero dentro de esta sensación puede esconderse una luz de esperanza. A menudo, las personas que se enfrentan permanentemente a la ansiedad tienen un sentido de la percepción más fino y agudo.


Veamos cinco de estos aspectos.

1) Detectan la energía de los otros. Las personas ansiosas a menudo desarrollan una intuición que permite determinar si otros emanan una energía positiva o negativa.

Si se sienten a gusto con alguien, es porque esa persona desprende una energía positiva. Por otra parte, si se sienten incómodos, es muy probable que estén frente a personas negativas o malintencionadas.

2) Instinto de supervivencia. Las personas que sufren de crisis de ansiedad, pasan gran parte del tiempo pensando en “lo peor” y evaluando todo lo malo que puede acontecer. Esto, permite a estas personas reconocer con mayor facilidad los potenciales peligros.

Un estudio publicado en The European Journal of Psychology, reveló que las personas que sufren de crisis de ansiedad están mejor posicionadas para detectar el peligro y actuar en consecuencia.

3) Incremento del cociente intelectual. Como acabamos de mencionar, las personas ansiosas pasan mucho tiempo analizando las situaciones y todos los resultados posibles.

Investigadores del SUNY Downstate Medical Center de Nueva York, constataron que las personas que sufren de crisis de ansiedad tienen tendencia a tener un IQ más elevado que otros.

4) Sensibilidad especial hacia los otros. Sufrir de crisis de ansiedad significa al mismo tiempo luchar contra las emociones. Esto da a las personas ansiosas una mejor comprensión de sus sentimientos y aún más, de los sentimientos de otros.

Este nivel de empatía no es muy común en quienes no deben afrontar sus emociones día a día y puede ayudar a quienes sufren de crisis de ansiedad a comunicarse mejor con otras personas.

5) Detectan mejor la mentira. Quienes padecen de niveles elevados de ansiedad son extremadamente sensitivos y es muy probable que puedan detectar la mentira en cuanto la escuchan.

Si algo no tiene sentido para ellos, serán los primeros en hacértelo saber.

La depresión, los ataques de pánico y las crisis de ansiedad son difíciles de sobrellevar y las personas necesitan del apoyo de su círculo cercano para superar estos trastornos.

Es importante que sepan que no corren peligro, que no van a morir de un ataque de pánico y que no se están volviendo locos. Necesitan comprensión y paciencia.

El Doctor Farchione, señala que existe siempre una forma de superar la ansiedad a través de los medicamentos, la terapia o ambas cosas. Existen diferentes métodos de tratamiento y es cuestión de encontrar el que mejor se adapte a cada persona.

“Es posible encontrar ayuda y existe una opción para cada patología. Se puede salir de esta situación y no hay razón para que las personas afectadas sufran tanto.”

¿Alguna vez sufriste de crisis de ansiedad? ¿Conoces a alguien que se encuentra en esta situación angustiante? Comparte con ellos este artículo para llevarles tranquilidad y alivio.




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